Posteado por: decanodiego en: 20/03/2010

Os voy a presentar a un personaje a los que viváis fuera de la Comunidad Valenciana. Y a los que, aún haciéndolo, todavía no lo conozcáis lo suficiente. Este señor es Alejandro Font de Mora Turón, conseller de Educació de la Comunitat y que tiene, entre sus últimos logros, ser declarado persona “non grata” en varias asociaciones y centros educativos. Sus méritos son varios y diversos. Os cuento. Este señor es responsable de que un niño de quinto de Primaria de Villena, por ejemplo, vaya a dar las clases el año que viene con papel y bolígrafo, como toda la vida, mientras que a pocos kilómetros, otro de Caudete lo haga, además de con los medios tradicionales, con un ordenador portátil. Font de Mora ha rechazado el proyecto del Gobierno alegando que los ordenadores provocan miopía en los niños y es perjudicial para sus columnas vertebrales. Que se lo explique a los niños.
Pero no es ésta la única perla del conseller. Él fue uno de los responsables de que Educación por la Ciudadanía se imparta en inglés en la Comunidad Valenciana, cuando se ha explicado desde los centros por activa y por pasiva que no cuentan con el personal adecuado para ello. Tras la presión popular, parece que estaba dispuesto a rectificar, pero esa palabra no existe en su democracia y sigue enviando profesores de inglés a los centros para la asignatura. Para arreglarlo, se inventó una solución: impartir chino como tercer idioma. Pensó que así la comunidad educativa desviaría la atención, pero lo cierto es que su asignatura oriental se ha reducido a ¡dos semanas de clase! Los profesores de la Escuela Oficial de Idiomas que tenían encomendada esta misión se ríen de la situación y han explicado que durante esas dos semanas jugarán con los niños y les contarán la historia de la Muralla China, como mucho. Para más inri, muchos de los colegios de los que presume Font de Mora son aulas prefabricadas (ojo, que algunos están a punto de cumplir la decena de años) y no hay visos de que se solucione. Ya nadie se acuerda de las palabras de su jefe, Paco Camps, cuando declaró al principio de legislatura que iba a “inaugurar un colegio cada semana”.
Ante tal situación, las protestas han sido continuas contra este personaje. Semana sí, semana también, muchos de los centros y poblaciones valencianas han organizado actos de protesta, manifestaciones y reclamaciones a Font de Mora. Una de ellas, en un instituto de Monforte, ha acabado con la suspensión de su director de empleo y sueldo durante 20 días por colocar, como he hecho yo, la foto del conseller al revés. En el mundo de Font de Mora, este acto significa un agravio contra su honor. Ante las nuevas protestas por la sanción, ha prohibido a los centros defender al director de Monforte. La libertad de expresión no existe en la Consellería de Font de Mora.
Así que sólo quería que conociesen un poco a este político que dirige la educación en mi comunidad. Sólo les pido que si se lo encuentran por la calle, no discutan con él, ni lo miren. Es el sheriff de la Comunidad y quiere proclamar su propia república. La educación no le importa, pero no quiere ni que le tosan. A ver si alguien consigue descubrir qué se propone este personaje.
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