Posteado por: decanodiego en: 05/05/2008

Chile tiene una concepción similar a Argentina: Santiago es la capital y la referencia. Pero en este caso, se añade un detalle: también lo define físicamente. Al norte de Santiago, el desierto protagoniza un paisaje casi desolador donde alguna ciudad turística como San Pedro de Atacama recuerda que hay vida en estos lares. Al sur, en Tierra de Fuego, las pocas poblaciones viven ajenas al resto del país y el país vive demasiado pendiente de controlar las excesivas fronteras argentino-chilenas, como si el hecho de no hacerlo volviese a despertar una guerra que ya está prácticamente olvidada. Ya en la Patagonia, tras terrenos de glaciares, Bariloche es la segunda principal puerta de entrada al país desde Argentina. La imagen de la Región de los Lagos, cerca de Osorno, y cruzando los Andes, es un precioso lugar para despejar la mente y empezar a saborear las primeras brisas del Pacífico.
Antes de entrar a la capital, donde la carretera de Mendoza avisa que Chile también tiene comunicación este-oeste, el cuerpo y las referencias te piden visitar Valparaíso. Ciudad porturaria y con siglos de historia en sus calles, el casco antiguo tiene otro color accediendo por su funicular de madera. Las altas vistas y la arquitectura urbana te hacen encariñarte de la ciudad en cuestión de horas. Para carretear es una buena opción, pero también se puede hacer en Viña del Mar, población turística donde los santiaguinos escapan del fuego humano de la capital con piscos al tiro. La llegada a Santiago es por eso volver a sentirte como en Europa. Mareas de personas recorriendo la Alameda, las universidades y el Palacio de Bellas Artes, donde los jóvenes aprenden a experimentar con las tribus urbanas y parecen sentirse en la necesidad de apegarse a una de ellas para identificarse con su mundo. Plaza Italia, algo más alejada, queda como bastión de luchas sociales y variopintas manifestaciones. El núcleo central, por el Palacio de la Moneda, resume a Santiago, y a Chile, un país al que se le reclama todo y que vive feliz, progresando y con una gente que tiene la suficiente capacidad intelectual para averiguar sus necesidades y explotar sus ventajas. ¿Cachai?
02/01/2011 a 20:20
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